jueves, 3 de febrero de 2011

Una historia disparatada

El hombre que quería ser muy musculoso
Había una vez un hombre que quería ser más musculoso. Un día se decidió gastarse todo su dinero en barritas energéticas que decían que tenías más músculos si las comías.
Al final de tanto comer barritas energéticas era tan grande que no podía pasar por las puertas y sus dedos eran tan grandes que no podía llamar por teléfono, darle a los botones del mando de la televisión.
El hombre decidió ir al gimnasio todos los días un rato y gracias a ello pudo volver a la normalidad sin barritas energéticas ni nada que le perjudicase.

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